Incorporar los requisitos sanitarios desde la planificación permite reducir retrabajos, controlar la inversión y construir establecimientos seguros, eficientes y sostenibles, explica la Ing. Wendy Pico Almeida, especialista en regulación y gestión sanitaria. centro médico
Las normativas sanitarias vigentes en Ecuador y en otros países no deberían aparecer al final de un proyecto de salud, cuando el inmueble ya está comprado, diseñado o construido, porque una revisión tardía puede traducirse en modificaciones, sobrecostos y retrasos en la apertura, advierte la Ing. Wendy Pico Almeida, CEO y Asesora Técnica Sanitaria de Health Solutions Ecuador.
Desde su experiencia en regulación, habilitación, control y vigilancia de establecimientos de salud, Pico sostiene que la planificación sanitaria debe incorporarse desde el inicio, debido a que un establecimiento requiere coherencia entre cartera de servicios, infraestructura, equipamiento, talento humano, procesos, bioseguridad y documentación, además de considerar los distintos organismos y cuerpos normativos aplicables,

Para la especialista, el desafío no consiste simplemente en cumplir una lista de reglas, sino en traducir los requisitos técnicos en decisiones concretas de diseño y operación, lo que permite anticipar brechas y evitar que las decisiones arquitectónicas terminen generando impactos financieros, especialmente en proyectos privados donde las modificaciones posteriores pueden afectar el presupuesto y el cronograma.
La CEO de Health Solutions Ecuador explica que el cumplimiento normativo y la rentabilidad no tienen por qué ser objetivos opuestos, ya que una evaluación adecuada debe partir de los servicios que ofrecerá el establecimiento, su modelo de negocio, los requisitos críticos y los espacios, equipos e instalaciones realmente necesarios, con el propósito de evitar inversiones sobredimensionadas y orientar los recursos hacia una operación adecuada y económicamente sostenible.

La seguridad del paciente constituye otro eje central, por lo que Pico plantea cambiar la percepción de los protocolos y registros como una carga burocrática, pues documentar una actuación permite prevenir eventos adversos, demostrar que un procedimiento fue realizado correctamente y generar trazabilidad, siempre que los protocolos estén adaptados a la realidad operativa, con procedimientos claros, responsabilidades definidas, formatos utilizables durante la jornada y capacitación basada en situaciones reales.
Cuando un prestador debe aplicar con urgencia una nueva guía de práctica clínica y no dispone de toda la tecnología o del presupuesto requerido, la recomendación es comenzar con un análisis de brechas y clasificar los requerimientos según seguridad del paciente, obligatoriedad, riesgo y capacidad operativa, para establecer prioridades y una implementación por fases, evitando una falsa apariencia de cumplimiento y evaluando, cuando corresponda, la adquisición, contratación o referencia del paciente.
A criterio de la especialista, Ecuador requiere avanzar hacia la regularización de la medicina estética y una mayor unificación, coherencia y previsibilidad de los criterios regulatorios, con normas claras, actualizadas y orientadas al riesgo, además de periodos de transición razonables cuando una nueva exigencia implique inversiones significativas.

